Egipte

Carnestoltes dedicat a Egipte

S’han proposat diversos orígens pre-cristians per al carnestoltes, encara que no hi ha evidència per a la celebració abans de l’any 1200. L’origen podria estar a les festes paganes, com les que es realitzaven en honor a Bacus, el déu romà del vi, les Saturnals i les Lupercals romanes, o les que es realitzaven en honor del bou Apis a Egipte. Segons alguns historiadors, els orígens d’aquesta festivitat es remuntarien a la Sumèria i l’Egipte antics, fa més de 5000 anys, amb celebracions molt semblants a l’època de l’Imperi romà, des d’on s’hauria expandit el costum per Europa, sent portada a Amèrica pels navegants espanyols i portuguesos a partir de fins del segle XV.

 

 

SIMBOLISMO DEL CARNAVAL
https://revistaacropolis.org/2020/02/25/simbolismo-del-carnaval/

Si tuviéramos que pensar en un evento masivo que se festeje de las más diversas maneras, según la imaginación de cada sociedad, logrando ser totalmente plástico y maleable a lo largo del tiempo, seguramente pensaríamos en el carnaval. Una fiesta donde el cuerpo físico, algo que es común a todos pero que al mismo tiempo nos diferencia inequívocamente del otro, toma principal protagonismo.

 

 

Si bien no se conoce con precisión el origen de estas celebraciones, se sabe que en Sumeria y en el Antiguo Egipto, hace más de 5.000 años, se celebraban grandes fiestas con características similares en honor al Toro Apis, en las que los campesinos rogaban por la fertilidad de la tierra y buenas cosechas para la temporada entrante. Estas antiguas tradiciones, gracias al intercambio comercial y cultural, viajaron hacia Europa, desembocando en Grecia y posteriormente en Roma.

Dios Egipcio Apis, el Toro Sagrado

 

En este camino, Dionisio parece ser el dios perfecto para llevar el estandarte en estas fiestas. Conocido como «el otro» por su cualidad de liberar a las personas de los límites de su individualidad, mediante el éxtasis, el entusiasmo y el vino, para conectarlas con un Todo ilimitado. Seguramente este dios extranjero habrá inspirado a muchos ciudadanos de las polis griegas de aquella época durante esas majestuosas celebraciones donde las ciudades rebalsaban de banquetes, bailes, ofrendas a los dioses y todo tipo de juegos.

Siglos más tarde, con el auge del Imperio Romano, el encargado del éxtasis de este contacto profundo con lo que se oculta detrás de cada personalidad, se pasó a Baco, dios de características muy similares a Dionisio. Este dios adquirió un rol principal en las famosas Saturnales, fiestas en honor al Dios Saturno donde, al igual que en Sumeria, se pedían por buenas cosechas y al mismo tiempo se celebraban los triunfos obtenidos por el gran imperio.

Celebración griega a Dioniso (Izq.). Estatua del Dios Baco romano (Der.).

 

Llegando a la Edad Media, cuando el Vaticano pasó a ser el centro del mundo, estas fiestas masivas se mantuvieron, aunque se les dio otro enfoque. Se convirtieron en la antesala de la tradición de ayunar por 40 días, justificando así el «desenfreno pagano» como una forma de despedir los placeres más terrenales, de manera de que cada uno pudiera desembarcar en semana santa de una forma más pura.

Vemos que a lo largo de la historia estas fiestas fueron mutando tanto en la forma de festejarlas, como en lo que significaban para el pueblo, pero ¿siempre se apreció el descontrol, el placer y el alcohol como forma de escape a las situaciones particulares de cada una de estas sociedades? ¿O eran los carnavales más bien ceremonias en las que las máscaras de las personalidades se quitaban para dar lugar a la pura esencia humana, más allá de las diferencias separadoras, surgiendo así una fuerza de unión entre todas las personas de la ciudad? Como si ese momento de «oscuridad», en el que pareciera dejar de importar la sabiduría, la razón y la política, fuera necesario cada tanto, incluso llegando a formar parte importante de las tradiciones de estas prósperas civilizaciones.

En la actualidad somos testigos de una recopilación de tradiciones que se fueron mezclando y modificando para replicarse en nuestras polis modernas, dando lugar a algo completamente diferente. Mientras tanto, el juego de las máscaras sigue vigente: personas que se convierten en otra en una danza desenfrenada que desestabiliza la cordura. ¿Será que las antiguas tradiciones supieron integrar el “caos” en su “orden” para mantener y regenerar la dinámica de su movimiento? El sol cada día rompe las tinieblas de la oscuridad de la noche y con sus rayos devuelve la claridad perdida por el “caos” de la noche. Apolo en cada amanecer toma la posta de las manos de Dionisio y Dionisio tras cada atardecer extiende el velo de la noche. ¿Sería natural que existiera uno sin el otro? La armonía no se aprecia sino como equilibrio entre lo conocido y lo desconocido, lo uno y lo otro.

En estas celebraciones, hasta el día de hoy, se siguen mezclando personas muy distintas, de diferentes clases sociales, profesiones y ambiciones y, por un par de horas, dejan de ser ellas mismas para compartir con los demás un momento en el que parece estar todo permitido y donde las distintas personalidades se funden, pasando a ser una gran masa que se convierte en la estrella de la jornada.

Los viejos rituales de las danzas báquicas suenan de nuevo en cada Carnaval para recordarnos que la vida es UNA atrás de las máscaras que juegan con las apariencias. Esta VIDA UNA se mueve con ritmos de un dinamismo que integra las aparentes dualidades: día y noche, bien y mal, energía y materia, en fin: vida y muerte.

Bruno Sardi

 

EGIPTE

Egipte és un dels Estats més poblats del continent africà. La gran majoria de la població viu a les vores del riu Nil i del canal de Suez. Hi ha extenses àrees del territori que són part del desert del Sàhara i que molt sovint estan deshabitades. La capital és el Caire, gran metròpoli de més de quinze milions d’habitants.

El país és famós per la seva antiga civilització i per alguns dels seus impressionants monuments, com ara les piràmides, el temple de Karnak o la Vall dels Reis.

La cultura egípcia té més de cinc mil anys d’història escrita. L’antic Egipte va ser una de les primeres civilitzacions humanes amb una cultura complexa, diferenciada i estable que va influenciar altres cultures d’Europa, de l’Orient Mitjà i d’Àfrica. Després de l’era faraònica, tanmateix, Egipte va ser influenciat per l’hel·lenisme, el cristianisme i la cultura musulmana. En l’actualitat, molts aspectes de la cultura antiga d’Egipte coexisteixen i interaccionen amb altres elements posteriors, així com la influència de la cultura occidental. La capital d’Egipte, el Caire, és la ciutat més gran d’Àfrica, i per molts mil·lennis ha estat un centre d’aprenentatge, cultura i comerç.

 

L’ANTIC EGIPTE

La prosperitat de la civilització de l’antic Egipte era deguda en part a la seva capacitat d’adaptació a les condicions de la vall del Nil per a l’agricultura. Els antics egipcis van controlar la irrigació d’una vall fèrtil que, en produir excedent de collites, va impulsar un desenvolupament social i cultural. Amb els recursos estalviats, l’administració va invertir en l’explotació mineral de la zona, es va desenvolupar un sistema d’escriptura, es realitzaren construccions col·lectives i projectes agrícoles, s’impulsà el comerç amb les regions veïnes, i es va formar un poderós exèrcit que va consolidar el domini egipci. Exercint un control d’aquestes activitats, hi havia una burocràcia d’escribes d’elit, líders religiosos i administradors sota la jerarquia del diví faraó, que garantia la cooperació i la unitat dels egipcis amb un elaborat sistema de creences religioses.

Entre la gran quantitat de progressos aconseguits, es poden destacar la creació d’un sistema matemàtic, el treball de la pedra, les tècniques d’enginyeria i arquitectura, que van facilitar la construcció de piràmides monumentals, temples i obeliscs, així com el desenvolupament d’una activitat artesana de faiança i vidre, un sistema sanitari pràctic i efectiu, noves formes de literatura, sistemes d’irrigació, tècniques de producció agrícoles i el tractat de pau més antic.

Egipte va deixar un llegat durador. L’art i l’arquitectura van ser imitats per altres pobles, i les ruïnes monumentals que han sobreviscut durant segles han inspirat la imaginació de turistes i escriptors. El descobriment de les antiguitats i diverses excavacions realitzades des dels inicis de l’edat moderna van dirigir l’atenció científica cap a la civilització egípcia i es va despertar un gran interès arreu del món.

L’antic Egipte va créixer i es va desenvolupar a les valls del Nil. Cada any inundava 200 o 300 metres per banda. L’avantatge de la inundació era que l’aigua portava un llim negre. Aquest llim fertilitzava la terra cada any i els egipcis es dedicaven a treballar per al faraó durant el temps que no podien conrear. Quan l’aigua es retirava, els egipcis començaven a plantar immediatament. Alguns altres egipcis es dedicaven a reparar els canals, que es feien servir perquè l’aigua arribés a tots els camps de conreu.

Van crear dics i canals i van aprendre càlcul i geometria. Van inventar el calendari.

 

DIOS APIS

Su nombre en egipcio es Hap o Hepu y en griego Apis o Epafos pero todos con el significado de toro sagrado, fue uno de los dioses del sol, la fertilidad.

Por otro lado, es probable que en sus orígenes a Apis = Hap se le haya relacionado con el Nilo = Hapi. Ello se justifica pues al toro se le clasificó como gran inseminador, por lo tanto, imbuido del poder de la vida y en consecuencia relacionado con el agua, la cual por sí misma ya expresa la vida. La propia inundación del Nilo era llamada “Regalo de Toro” y se le representó con la imagen de este animal, lo mismo que a las aguas primigenias de Nun.

Su nombre en jeroglíficos era Hapi, y significaba “lo oculto”, ya que tenía que ser descubierto en medio del ganado, lo que se hacía mediante ciertas marcas diacríticas.

De acuerdo con las inscripciones jeroglíficas que acompañan su forma, fue el segundo nacimiento o encarnación viviente del dios Ptah, el Hephaestos egipcio o Vulcano.

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